Primera Comunión

  • Iniciación Cristiana de Párvulos
INICIACIÓN CRISTIANA DE PÁRVULOS QUE SE COMPLETA A LO LARGO DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Éste que vamos a describir será el itinerario típico y constituirá el proceso ordinario y normativo para la Iniciación Cristiana de infantes, que se completará a lo largo de la niñez y la adolescencia, en la Archidiócesis de Sevilla. El itinerario se compone de tres etapas consecutivas de duración variable en las que se utilizará un catecismo de la Conferencia Episcopal Española[226]. El itinerario se basa en la evangelización y la catequesis y en la recepción de los Sacramentos de la Iniciación dependiendo de la edad de los candidatos. Los lugares esenciales de la Iniciación son la familia y la parroquia. La formación recibida en el itinerario debe ser complementada en el colegio por la enseñanza religiosa escolar. _______________________________________ En esquema: 0-6 años: PRIMER ANUNCIO Despertar en la familia 7 años: PRIMER ANUNCIO Despertar en la parroquia 8-10 años: PRIMERA SÍNTESIS DE FE Catecismo en la Parroquia _______________________________________ Aquellos niños no bautizados que pidan ser iniciados, cuya edad esté comprendida entre los 8 y los 10 años se integrarán en el itinerario de los ya bautizados en el momento del Despertar religioso en la Parroquia con las particularidades que se exponen en el lugar correspondiente. Los preadolescente no bautizados cuya edad esté comprendida entre los 11 y los 14 años se integrarán en el itinerario de los ya bautizados en el momento de la Segunda síntesis de fe. Las celebraciones propias se indican en su momento.
  • Despertar en la Familia
DESPERTAR EN LA FAMILIA (0-6 AÑOS). La etapa del despertar religioso aunque es muy amplia, ya que abarca desde los primeros años de vida, puede situarse en torno a los 6 años o primer curso de Educación Primaria. Esta etapa es muy importante porque sin ella la catequesis posterior carecerá de los cimientos necesarios para que el mensaje cristiano pueda calar en los niños. Por eso, hay que animar a los padres y padrinos, a los abuelos y a cuantos rodean al niño, para que en la vida diaria y en los acontecimientos familiares, sociales y eclesiales vayan acercando a los pequeños a la fe[228]. La infancia y la niñez, comprendidas y tratadas ambas según sus rasgos peculiares, representan el tiempo de la llamada primera socialización y de la educación humana y cristiana en la familia, en la escuela y en la comunidad cristiana, y por eso hay que considerarlas como un momento decisivo para el futuro de la fe[229]. La finalidad de esta etapa es despertar la dimensión religiosa a través del conocimiento del amor de Dios en el seno de la familia. Los objetivos generales del despertar religioso para los niños en esta edad son: – Descubrir la presencia y el amor de Dios Padre y Creador en la vida cotidiana y en el mundo que le rodea. – Agradecer y alabar a Dios por los regalos que nos hace, en especial por la creación, la vida y la familia. – Conocer los hechos más importantes de la vida de Jesús y reconocer su amistad. – Descubrir que la Iglesia es una gran familia formada por muchas y diversas personas, a la que él pertenece. – Discernir entre el bien y el mal y adquirir actitudes y valores cristianos básicos. – Aprender las principales oraciones del cristiano. En caso de discapacidad, se contará con las orientaciones que la Delegación Diocesana de Catequesis transmita a los catequistas a través de cursos y/talleres, así como de reuniones preparatorias.
  • Despertar en la Parroquia
EL DESPERTAR EN LA PARROQUIA (7 AÑOS). A los 7 años, o 2º curso de Enseñanza Primaria, y para garantizar este primer anuncio del Evangelio, se tendrá el despertar religioso en la Parroquia que tendrá una duración de 1 ciclo litúrgico. La finalidad de esta etapa es realizar un primer anuncio de Dios en la vida del niño, despertando su capacidad trascendente y dándole a conocer el amor de Dios entregado en su Hijo Jesús. Los objetivos son los mismos que hemos señalado para el Despertar religioso en la familia y, más directamente, adquirir los rudimentos de la fe, en caso de no haber despertado a ella y realizar una primera y básica profesión de la fe. Para esta etapa del despertar religioso en la familia se dispone del material Los primeros pasos en la fe de la Conferencia Episcopal Española. En caso de discapacidad, se contará con las orientaciones que la Delegación Diocesana de Catequesis transmita a los catequistas a través de cursos y/talleres, así como de reuniones preparatorias. Debe organizarse en cada parroquia la entrega del material diocesano a comienzo del curso catequético. Para ello se convocará a los padres y padrinos. Como celebraciones y ayudas litúrgicas para los padres y padrinos durante toda esta etapa se sugieren: – La celebración continua del Misterio de Cristo durante el año litúrgico y la santificación del Domingo cristiano. En estas celebraciones es de desear que participen los infantes y los niños con sus familias. En efecto, en virtud de la obligación de conciencia que libremente aceptaron en el Bautismo de sus hijos, los padres deben enseñarles gradualmente a orar, rezando diariamente con ellos y enseñándoles a rezar privadamente. Si los niños, preparados de este modo desde sus tiernos años, participan en la misa con la familia, empezarán con más facilidad a cantar y a orar en la comunidad litúrgica, más aún, presentirán de algún modo ya el misterio eucarístico[230]. – La celebración anual del aniversario del matrimonio con la renovación de las promesas matrimoniales. – La celebración anual de la fiesta de la Sagrada Familia, con la bendición de las familias. – La bendición anual de las familias y de sus miembros[231]. – La bendición de los niños ya bautizados[232], anualmente con ocasión del tiempo pascual y del día del Bautismo del Señor y en otras ocasiones. – Bendición de los niños con ocasión del comienzo de las distintas etapas de la educación: infantil y primaria. – Bendición de los niños con ocasión del comienzo del curso escolar. – La presentación de los niños a la Virgen en la Fiesta de la Presentación del Señor y en otras ocasiones.
  • Primera Síntesis de Fe
PRIMERA SÍNTESIS DE FE (DE 8 A 10 AÑOS). En el comienzo de la primera etapa de la infancia adulta, en torno a los 8 años, y una vez concluido el despertar religioso, se inicia también el proceso catequético propiamente hablando con la primera síntesis de fe que dura desde los 8 a los 10 años. Es el momento de una catequesis destinada a introducir al niño de manera orgánica en la vida de la Iglesia, incluida también una preparación inmediata a la celebración de los sacramentos: catequesis didáctica, pero encaminada a dar testimonio de la fe; catequesis inicial, mas no fragmentaria, puesto que deberá revelar, si bien de manera elemental, todos los principales misterios de la fe y su repercusión en la vida moral y religiosa del niño; catequesis que da sentido a los sacramentos, pero a la vez recibe de los sacramentos vividos una dimensión vital que le impide quedarse en meramente doctrinal, y comunica al niño la alegría de ser testimonio de Cristo en su ambiente de vida[236]; catequesis adaptada a las necesidades de todos los niños, especialmente de aquellos que requieran de apoyo, ya sea de manera puntual o significativa en su proceso catequético. La Catequesis tendrá como base el catecismo de la Conferencia Episcopal Española Jesús es el Señor. La duración es de 2 ciclos litúrgicos. La finalidad de la catequesis es triple: – Encuentro personal con el Señor: Propiciar el encuentro personal con Jesucristo e introducir al niño en las cuatro dimensiones de la fe. – Descubrimiento de Jesús en la Iglesia: Ayudar al niño a profundizar en el conocimiento de Jesucristo y a reconocer su presencia en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. – Vida moral: Se le alentará a llevar una vida según los mandamientos. Los objetivos durante este periodo son: – Descubrir el amor y la misericordia de Dios a través de la Historia de la Salvación y comenzar a reconocer la propia vida como proyecto de Dios. – Conocer y valorar la presencia y la acción de Jesucristo hoy entre nosotros a través de los sacramentos, la Palabra y el prójimo. – Conocer en profundidad los Sacramentos de Iniciación Cristiana y su unidad, y celebrar la Eucaristía y la Penitencia (y el Bautismo para quienes sea necesario). – Descubrir la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y adquirir alguna responsabilidad o misión como miembro de la comunidad. – Conocer los rasgos de la identidad cristiana, aprender y vivir el mandamiento nuevo del amor de forma concreta e identificarlo en la vida de los santos. – Conocer las principales oraciones del cristiano, orar de forma habitual y confiada, y tener una relación de amistad con el Señor por medio de la oración en sus distintas formas y expresiones. Se tendrán peculiares celebraciones de “entregas catecumenales” que oportunamente se ofrecerán. Las celebraciones de la Palabra pueden hacerse después de la catequesis. Las sesiones catequéticas pueden concluir con las bendiciones[237] que podrá hacer el catequista. Estas bendiciones a los catequizandos pueden también ser impartidas por el sacerdote a todo el grupo de catequizandos al finalizar la Eucaristía dominical. Durante los dos años que dura esta etapa se pueden hacer las celebraciones y entregas siguientes: – Asistencia a la Eucaristía cada Domingo y fiesta de precepto. – Primera celebración del Sacramento de la Penitencia (Adviento y Cuaresma). – Entrega del catecismo Jesús es el Señor. – Entrega de la cruz y del Evangelio. – Entrega del Padrenuestro. – Entrega del Decálogo. – Entrega del Credo. – Celebraciones propias de cada núcleo temático. Este tiempo concluye con la admisión a los Sacramentos de la Penitencia y de la Primera Comunión. Para ser admitidos se requiere la fe iluminada y la voluntad de recibir los Sacramentos. Como medidas de apoyo a la catequesis de niños con discapacidad, podrá utilizarse como material de referencia Jesús es nuestro amigo. También podrá utilizarse otros materiales, siempre que se adapten a las necesidades de los catequizandos, ya sean niños con sordera y/o discapacidad auditiva, niños con discapacidad intelectual, niños con ceguera y/o discapacidad visual, etc. Si en un grupo hubiere un niño con discapacidad, en el mismo deberán estar presente dos catequistas: el catequista del grupo y el catequista de apoyo. Este último constituye una referencia importante para el niño con necesidades de apoyo, por cuanto le permitirá adaptar tanto las actividades grupales como promover su participación en la comunidad parroquial. En cada parroquia deberá haber un catequista especial y/o de apoyo.
  • Admisión al Sacramento de la Penitencia y de la Primera Comunión
ADMISIÓN AL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y AL SACRAMENTO DE LA INICIACIÓN CRISTIANA: LA PRIMERA COMUNIÓN. En este grado se hace la selección y admisión de los catequizandos que por su disposición personal sean idóneos para acercarse al Sacramento de la Penitencia y al Sacramento de la Iniciación Cristiana: la Primera Comunión. Las disposiciones canónicas sobre el Sacramento de la Penitencia señalan que “para recibir el saludable remedio del sacramento de la penitencia, el fiel ha de estar de tal manera dispuesto, que rechazando los pecados cometidos y teniendo propósito de enmienda, se convierta a Dios”[238]. Sobre la participación en la Santísima Eucaristía el Código de Derecho Canónico indica: “Para que pueda administrarse la santísima Eucaristía a los niños, se requiere que tengan suficiente conocimiento y hayan recibido una preparación cuidadosa, de manera que entiendan el misterio de Cristo en la medida de su capacidad, y puedan recibir el Cuerpo del Señor con fe y devoción”[239]. Además: “Los padres en primer lugar, y quienes hacen sus veces, así como también el párroco, tienen obligación de procurar que los niños que han llegado al uso de razón se preparen convenientemente y se nutran cuanto antes, previa confesión sacramental, con este alimento divino[240]. Corresponde también al párroco vigilar para que no reciban la santísima Eucaristía los niños que aún no hayan llegado al uso de razón, o a los que no juzgue suficientemente dispuestos”. Como criterios de discernimiento pueden servir los siguientes: – El interés por su Iniciación como cristiano manifestado en la participación periódica y regular en las sesiones de catequesis correspondientes y se indagará también sobre la matriculación en la asignatura de la enseñanza de la religión católica en las escuelas. – De acuerdo a su edad, el suficiente conocimiento del símbolo de la fe y sentimientos de fe y de caridad. – La conversión de la mente y de las costumbres expresadas en el esfuerzo por un comportamiento cristiano coherente. – Estar iniciado en la oración personal y en la participación en la liturgia de la Iglesia, particularmente en la Eucaristía dominical. – El deseo expreso de recibir el Sacramento de la Penitencia y el Sacramento de la Iniciación Cristiana: la Primera Comunión. En el itinerario de la Iniciación Cristiana ha de darse suma importancia a la introducción y al hábito de asistencia a la celebración eucarística, sobre todo del Domingo[241]. A este respecto, se ha de recordar que corresponde ante todo a los padres educar a sus hijos para la participación en la Misa dominical. Los catequistas han de incluir en el proceso formativo de los muchachos que les han sido confiados la Iniciación a la Misa, ilustrando el motivo profundo de la obligatoriedad del precepto[242]. Los niños entre 8 y 10 años que no han sido bautizados serán admitidos también al Bautismo.